serendipia

Alicia a través del espejo. Ilustración de John Tenniel

Con esta imagen comenzaban los talleres sobre el uso del lenguaje como tecnología de código abierto que di durante un año por librerías y centros sociales del estado español. durante unas cuatro horas, grupos de mujeres en los que a veces había algún hombre, conversábamos y nos preguntábamos por formas de lenguaje no sexista, flexibles y, sobre todo, difíciles de apresar.

el señor Foucault, que tanto pensó sobre el tema, escribió que el lenguaje es una tecnología del yo: en su momento, la correspondencia y la novela; hoy los mails, sms, blogs, muros de facebook, twits serían las plataformas sobre las que construimos nuestros endebles y pretenciosos egos.

Siguiendo a Humpty Dumpty, la mala noticia es que no estamos al mando;  la buena,  que esa tecnología que es el lenguaje es transformable, adaptable y asequible. estos tiempos del DIY en los que destripamos ordenadores para dar a la tecnología usos inesperados no tienen porqué hacernos abandonar el lenguaje. todo lo contrario: el lenguaje está al alcance de todo el mundo; es vehículo de comunicación; nos constituye; es una de las herramientas a través de las cuales entendemos el mundo, es una poderosísima tecnología del yo.

pero es difícil torcer los significados del lenguaje en lo cotidiano… a veces resulta rebuscado, y muchas veces pedante, hablar sin rasgos de racismo, sexismo u homofobia, o evitar caer en lo políticamente correcto. por no hablar del poder omnipresente de la imagen…

cuando estaba comenzando a decepcionarme del proceso de los talleres, di un seminario en “Nociones comunes” (seminarios de Traficantes de sueños) sobre el trabajo de la cineasta, poeta, musicóloga y antropóloga (guau) Trinh T. Minh-Ha. en su documental Reassamblage hace un uso dislocado del lenguaje visual, utilizando la sinestesia de manera impactante. no escuchas lo que ves pero lo que escuchas te hace ver; no ves lo que escuchas y lo que ves te hace escuchar.

en una parte del documental, Trinh T. Minh-Ha  dice “every illness is a musical problem”. y esa frase se transformó en un estribillo pegajoso que se me adhirió a la piel durante aquel julio madrileño.

a los cuatro días del seminario, empezaba con el desarrollo de un prototipo de intervención sonora en el espacio público dentro de la convocatoria desvisualizar del medialab prado. mientras  salía a la calle a emitir mensajes sonoros y recolectar respuestas, tuve que resolver mi presencia en la Muestra Marrana de Barcelona, evento de cine, vídeo y perfos posporno. Tenía que dar una charla sobre maternidad y sexualidad junto con María Llopis, pero yo estaría en Madrid. el tema era para mí ineludible, imprescindible, visceral. así que decidí actuar en consecuencia: gracias a la colaboración de Jaime del Val y Shu Lea Cheang, hice el corto Baby Alien, jugando con la dislocación entre mensajes sonoro y visual, con movimientos corporales que no corresponden al contenido del mensaje… pendientes como estamos de la imagen, transformarla en algo que no representa aquello de lo que se está hablando daba preeminencia al sonido. ahora sí estaba al mando. ahora sí podía hablar y ser escuchada. fue una experiencia empoderadora, dirían las feministas latinoamericanas

andando por estos caminos llegué al summerlab con la intención de hacer cacharros que produjeran sonidos a los que transformar en mensajes. y así fue como nació Serendipia

This entry was written by helenatorres and published on November 6, 2011 at 12:14 pm. It’s filed under Uncategorized. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “serendipia

  1. me encanta Helena!!! eres preciosa!

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