Baudelaire

Debussy, Claude, “Recueillement”. Paris, 1904

Recueillement (*en castellano al final)

Sois sage, ô ma Douleur, et tiens-toi plus tranquille.
Tu réclamais le Soir; il descend; le voici:
Une atmosphère obscure enveloppe la ville,
Aux uns portant la paix, aux autres le souci.

Pendant que des mortels la multitude vile,
Sous le fouet du Plaisir, ce bourreau sans merci,
Va cueillir des remords dans la fête servile,
Ma Douleur, donne-moi la main; viens par ici,

Loin d’eux. Vois se pencher les défuntes Années,
Sur les balcons du ciel, en robes surannées;
Surgir du fond des eaux le Regret souriant;

Le soleil moribond s’endormir sous une arche,
Et, comme un long linceul traînant à l’Orient,
Entends, ma chère, entends la douce Nuit qui marche.

— Charles Baudelaire, Les Fleurs du mal, “Spleen et Idéal” (1868 ed.)

***

poeta difunta

Remordimiento póstumo

Oh mi bella tenebrosa, cuando ya duermas

en lo hondo de un mausoleo de mármol negro,

y cuando tu alcoba y morada sólo sea

un panteón húmedo y una fosa hueca;

cuando la piedra, al pesar sobre tu miedoso pecho

y en tus costados suavizados por una grata indolencia,

impida a tu corazón latir y anhelar

y también impida a tus pies su caminar de aventuras,

has de saber que la tumba, confidente de mi ensueño infinito

(la tumba siempre comprenderá a los poetas)

en esas largas noches en que el sueño no llega,

te hablará: “¿de qué te sirve, imperfecta cortesana,

haber ignorado las razones del lloro de los muertos?”

Y así, los gusanos te roerán, como un remordimiento.

***

*110. Recogimiento

Sé sabia, Pena mía, y permanece en calma.
Reclamabas la Noche; ya desciende, hela aquí:
Envuelve a la ciudad una atmósfera oscura
A unos la paz trayendo y a los más la zozobra.

Mientras que la gran masa de los viles mortales,
Del Placer bajo el látigo, ese verdugo impávido,
Cosecha sinsabores en la fiesta servil,
Ofréceme tu mano, Pena mía, ven aquí

Lejos de ellos. Mira balancearse los años transcurridos
Con vestidos ridículos, sobre las balaustradas
Del cielo; la nostalgia burlona ya emerge de las aguas;

Descansa bajo un arco el moribundo sol
Y, tal enorme sudario rezagado, hacia Oriente,
Oye, querida, oye cómo avanza la Noche.

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